sábado, 22 de noviembre de 2008

La aplicación de los planes piloto (EEES)

Aula Tradicional
Aula EEES

Muchos de los estudiantes que se encuentran en los planes piloto, incluso los que llevan varios años, no acaban de sentirse cómodos con el nuevo modelo. Aunque la nueva metodología promete ser más efectiva, rentabilizando mejor el esfuerzo y formando mejor al alumno, este denuncia problemas recurrentes.

Por un lado, entiende que los profesores necesiten un tiempo de adaptación en el que adquieran las competencias docentes que con el modelo tradicional no necesitaban utilizar. Pero por otro lado, están viendo como en muchas ocasiones los planes piloto no son más que la cumplimentación de un mero trámite.

Algunos profesores admiten no conocer la nueva metodología docente y la inmensa mayoría continúa sin realizar cursos de formación en nuevas técnicas docentes. Las razones para esta falta de compromiso son muy variadas, por un lado existe una falta de incentivos al profesorado, de este modo, no se sienten recompensados o no encuentran tiempo para renovarse como docentes y aplicar las nuevas técnicas a grupos, en ocasiones, sobrecargados. Por otra parte, un sector del profesorado no está de acuerdo con la renovación ni está por la labor de cambiar debido al esfuerzo que les supone.

Sin embargo, está demostrado que muchos profesores ponen todo su empeño en hacer las cosas de la mejor manera posible. Se esfuerzan diariamente preparando sus asignaturas, tratando de que las cargas de trabajo sean apropiadas, atendiendo la diversidad que encuentran en las aulas y evaluando lo más justa y objetivamente que pueden.

Aun con todo, los estudiantes siguen siendo víctimas, en ciertas ocasiones, de cargas de trabajo desproporcionadas y descoordinadas que, al fin y al cabo, es lo que más sufren. El tema de las nuevas actividades de aprendizaje también preocupa mucho. Lo gracioso es que algunas de ellas pueden convertirse en auténticos comodines. Como no se conocen todas las posibilidades, se elige una y se repite hasta la saciedad. A unos profesores les da por las exposiciones orales y los alumnos se pasan todo el curso haciendo exposiciones orales, a otros les da por los trabajos en grupo y los estudiantes no hacen otra cosa. Estas actividades, que en su justa medida y sumadas a otras muchas pueden convertir a los estudiantes en profesionales con amplios recursos, llegan a resultar cansinas y poco útiles si no se aplican de la manera apropiada. Además, muchos de estos trabajos no tienen la recompensa merecida o, en el mejor de los casos, cuentan un poco para la nota final porque no son considerados más que un mero trámite.

En definitiva, los estudiantes están quemados y los profesores también, las diferencias son, de todas formas, evidentes, unos cobran por su trabajo y otros pagan por un servicio. La mano invisible que lo equilibra todo, las autoridades académicas y políticas, mientras tanto, no dan abasto con tanta directriz europea y de los gobiernos nacional y autonómico.